MARCEL MARCEAU: CUANDO EL SILENCIO LO DICE TODO
Mostrar el arte que uno lleva en las venas es un acto que no todos aplauden ni lo dan a conocer. Existen personas que de verdad poseen un don para las diferentes expresiones artísticas que existen, algunas eligen mostrar ese don en los diversos escenarios que se instalan para dar una función de arte. Otros, sin embargo, prefieren mantener su nombre y su arte en reserva, para darlo a conocer en algún momento determinado.
Existen miles de expresiones artísticas de las que uno puede ser testigo. Las más conocidas son la música, la danza, la pintura o escultura. Expresiones que se muestran en los museos, coliseos, teatros, y todo lugar donde se fomente al arte y la cultura. Sin embargo, existe un arte que muchas veces pasa desapercibido, pero que refleja en realidad el interior y sentimiento de la persona.
Los mimos son una muestra de ello, sin utilizar la palabra, son lo suficientemente capaces de dar a conocer sus pensamientos, ideas, emociones, sentimientos, o todo aquello que deseen expresar en un determinado momento. Algunas veces permiten que una risa pueda surgir en tu rostro, pero en otras, también son capaces de hacerte derramar una lágrima por más que no exista una palabra de intermedio.
Este tipo de personajes existe en todas partes del mundo. Cada país suele tener a uno más reconocido, así usted decida darse unas vacaciones en España o un viaje de fin año en Brasil, siempre tendrá la oportunidad de conocer el arte de estas personas tan singulares. Claro que, algunos son más conocidos que otros, pero a la hora de mostrar el espectáculo, todos tienen el mismo nivel.
Recientemente, Francia perdió a uno de sus personajes más conocidos a nivel mundial. Si bien es cierto que en cada uno de sus espectáculos nunca brindó palabra alguna, el mundo era testigo de ese arte que corre por sus venas y que ahora sólo podremos apreciar a través de videos, películas, reseñas biográficas, o mediante el legado artístico que dejó a cada uno de sus alumnos que también siguen este camino.
Marcel Marceau fue reconocido no sólo por ser artista, sino también, por el sentido de humanidad en toda su expresión. Siempre que tuvo la oportunidad de ayudar lo hizo, y sobre todo, los niños eran quienes más estaban alegres a la hora de apreciarlo. Su mirada, bondad y carisma fueron suficientes para darnos cuenta que detrás de la pintura en su rostro, existía un hombre que siente como cualquier otro.
Mimo de talla mundial que no sólo se conformó con el arte que llevaba desde niño, sino que quiso perfeccionarlo y por ello, estudió arte dramático en su país natal. Uno de sus personajes más conocidos a nivel mundial fue “Bip”, personaje que tenía la cara pintada de blanco, un suéter a rayas y un maltratado sombrero de copa. Personaje que lo dio a conocer en todo el mundo.
También conocido como Charles Chaplin, nos dejó a la edad de 84 años, pero aunque ya no seamos testigos de su presencia en cada uno de los escenarios artísticos donde daba a conocer su arte, aún quedan muchos más hombres como Marcel Marceau. Hombres que con el silencio de sus labios son capaces de obtener una sonrisa o un llanto de su público, en cualquier momento que lo deseen.
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