UNA REALIDAD UN TANTO DIFERENTE

La libertad es la palabra más utilizada por los jóvenes, ya no es raro escucharles decir que ya son grandes y lo suficientemente inteligentes para decidir por ellos mismos. Muchos –por no decir casi todos- no quieren que sus padres intervengan en su vida privada e inclusive, algunos ni siquiera permiten algún consejo o una palabra de aliento, simplemente ellos desean manejar su vida y ya no ser tratados como niños. 

A pesar de la libertad e independencia que pregonan a cuanta persona conozcan y lugar que acudan, no faltan las ocasiones en las que necesitan un consejo por parte de su padre o la ayuda de la mamá para resolver un problema. Son independientes sólo en algunos aspectos, pero en los otros, siempre necesitan de los padres, ya que ellos no quieren y mucho menos se acostumbran a ello. 

Por ejemplo, son independientes para llegar a casa a la hora que desean, mas no en cumplir con el aseo diario de su dormitorio. Quieren ser libres en elegir a todo tipo de amigos, sin importarles lo que digan sus padres, pero no son responsables cuando tienen que comprarse ropa para el cumpleaños de su mejor amigo. A quien acuden en esas circunstancias, quién debe pagar todo: el padre. 

Esta forma de vida que apreciamos en nuestros amigos o quizá en nuestra propia familia, es un aspecto que también se ve en otro continente, aunque  de forma más compleja. En la mayoría de jóvenes latinoamericanos podemos ver que llega un determinado momento en que deciden salir de casa e iniciar sus vidas solos. Para ello, ya cuentan con sus propios medios y los padres ya no estarán para mantenerlos. 

En España, uno de los países más poblados de Europa, en los jóvenes se vive una realidad un tanto diferente. Si bien es cierto que a los países de Europa se les califica como muy liberales, los jóvenes se caracterizan por llevar una vida libertina desde muy temprana edad. No es necesario tener 18 años para llegar a tu casa a altas horas de la noche o llevar a la fiesta el carro de papá. 

Los padres españoles principalmente se preocupan por el trabajo y las necesidades de casa, dejando que sus hijos hagan su vida solos. Es por eso que les dan permiso y ellos hacen con su vida lo que quieren. Todo ello con el consentimiento de los padres, salen de vacaciones al interior de España, o eligen los fines de semana para darse un paseo. Los jóvenes, desde pequeños, se independizan en cuanto al permiso de los padres. 

Pero a diferencia de los latinoamericanos, existen muchos jóvenes que no dejan a los padres y siguen viviendo mantenidos por sus padres. Lo más increíble, es que hay muchos que ya no son tan jóvenes, pero, ni siquiera trabajan o estudian, simplemente se conforman con lo que sus padres le ofrecen y aunque ya sean muy grandes, siguen viviendo en la casa de sus padres, sin realizarse en la vida. 

Esta situación, en principio, depende de los padres, de la educación que brinden. Aunque, siempre debemos hacer que nuestros hijos sean independientes en todos los aspectos, sobre todo en aquellos aspectos que le permitirán ser una persona correcta.

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